¿Sueño?

Hoy es viernes, se acerca el fin de semana; me gusta pues no tengo que madrugar y salgo con mis amigas. Hace sol y hay muchos pelericos en el aire, siempre ocurre en esta época del año. Yo los llamo así pero no sé cuál es su nombre, es algo que producen los chopos al llegar la primavera.

Todo está tranquilo: gente en la huerta o echándose la siesta. En fin, la rutina de un pueblo durante un día normal.

De repente, abro los ojos, sol las 18:45 en el reloj de mi cuarto.

– ¿Qué pasa? –me pregunto

Yo nunca duermo la siesta y mi habitación no es verde ni hay en mi casa un tobogán para bajar al primer piso. En casa no hay nadie, ni fotos, ni muebles… Salgo a la calle asustada y en ella veo cosas que a veces sueño.

Mi corazón palpita fuertemente y mis piernas no son capaces de moverse. Veo a un vecino, ni si quiera sé cómo se llama. Me saluda y sigue su camino. Va montado en una barca siguiendo el curso del río. Solo cinco escaleras más abajo del portal de casa está el agua que ahora ocupa el lugar de la carretera.

– ¡He de encontrar a mis padres! ¿Estaré soñando?

Me mojo la cara y restriego mis ojos con la intención de despertarme. Pero no lo consigo.

Delante de mí, de pie, vestido como un hombre del espacio, hay una persona que con voz

temblorosa empieza a hablarme.

– Inés, no tengas miedo, yo soy tu amigo.

– ¿Cómo dices?

– ¡Sí! He venido a guiarte en este nuevo mundo. No te preocupes, volverás a ver a tus padres, amigos o a la gente que tú quieras ver. Tu vida ha cambiado como la del resto del mundo.

– ¡No lo entiendo!

– Mientras estabas dormida, tu vida era la de siempre. ¿No es así?

– ¡Creo que sí!

– Pero al despertar estás como en uno de tus sueños. Todo está diferente, pero realmente estás haciendo lo que tú quieres hacer en tus sueños: vuelas, corres muy rápido, tienes y haces cosas que despierta no puedes.

– ¿Quieres decir que vivimos dormidos y dormimos despiertos?

– Bueno, más o menos así es. Mientras la gente esté dormida cada uno volverá a su vida de siempre, pero cuando despierten, cada uno vivirá en su propio sueño.

– Pero… ¡esto es imposible!

– ¡Ya lo has visto! , no lo es.

El mundo ha cambiado gracias a nosotros, los saturnianos. Hartos de veros sufrir, llorar y pasar penurias… Hemos venido a ayudaros. Así cada uno vivirá la vida que quieras vivir, todo el mundo será feliz.

De repente, el hombre se desvaneció y fui corriendo a dormir. Me costó hacerlo pues al final estaba en la mesa con mis padres cenando y viendo la tele. Ni siquiera les mencioné nada, pues solo pensarlo me sobrecogía el alma.

Me daba miedo que llegase el día siguiente y comprobar lo de la tarde anterior. De todas maneras, pronto iba a comprobarlo.

Autora: Inés Villanueva

Profesora: Ana Aranda

IES Pablo Serrano – Andorra (Teruel)

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