El príncipe de Aurora

Había una vez, en un pueblo cerca de Constantinopla, una preciosa princesa llamada Aurora. Al nacer no invitaron a una hada maligna a su bautizo, por lo que esta hada lanzó un hechizo en el cual decía: “ ¡A los dieciséis años te pincharás con un huso y morirás!”

El rey al escuchar tal cosa ordenó retirar todos los husos con el que la princesa se pudiera pinchar. Pero la princesa a los dieciséis años fue a un castillo donde todos creían que estaba deshabilitado y encontró a una señora que estaba hilando lana; ella por curiosidad le pidió probar. La mujer sin ningún problema le dejó, y la princesa se pinchó con un huso y cayó fulminada al suelo como muerta. Los médicos fueron a consultarla pero ninguno de ellos logró saber qué le pasaba.

Dos días después de lo ocurrido apareció Tirante en el castillo para hablar con el rey y pedirle la mano de su hija Aurora.

Tirante: Buenas señor, he venido hasta aquí con mi caballo lo más rápido que he podido con la finalidad de pedirle la mano a su hija, como usted sabe le tengo una gran estima.

Rey: ¡Tirante! Si te soy sincero no esperaba tu visita por aquí tan temprano. Pero debo confesarte una cosa… La princesa está dormida
completamente desde hace dos días y los médicos no saben lo que le pasa..

Tirante: ¡Dejadme ir a verla por favor!

Rey: Está bien, está arriba del tod, en la última habitación.

Tirante fue a la habitación y al verla de esa manera se le paró el corazón, no podía creerse que estuviera así. Estuvo dos semanas buscando a la hada para saber y encontrar una solución rápida y eficaz y al fin la encontró.

La forma de romper el hechizo era que la besara el amor verdadero así que Tirante fue rápidamente a comunicarlo al rey.

Tirante: ¡Mi señor! Encontré la forma de despertar a la princesa de su sueño profundo, el beso del amor verdadero la despertará y tal
y como la amo yo, va a funcionar!

El rey emocionado y Tirante con toda la euforia fueron a comprobar si eso iba a servir, después de un gran silencio por fin la princesa despertó confusa al no saber qué le había pasado.

El rey le dio la mano de la princesa a Tirante y fueron felices en su castillo.

Autora: Laura Freixas

Profesora: Juana Aran

Institut Jaume Huguet – Valls

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