Diálogo entre Jorge Manrique y Campanilla

Un buen día, mientras Jorge Manrique estaba escribiendo una de sus poesías, escuchó un ruido extraño. Manrique, en vez de ir a ver de dónde venía ese sonido tan extraño, se quedó escribiendo. Él, llevaba unos días malos en los que no encontraba inspiración en nada. Al escuchar ese ruido aún más fuerte se levantó rápidamente y se fue a ver qué era lo que sucedía. No se podía creer lo que estaba viendo en ese momento. Había una extraña hada entrando por una ventana. Era muy pequeñita, una personita hecha en miniatura, de piel muy blanca y de ojos verdes. Vestía un vestidito de color verde muy clarito. Jorge al reaccionar de creer lo que estaba viendo con sus propios ojos, exclamó sorprendido:

-¡¿Quién es usted y que hace aquí?!

Campanilla no contestó y él volvió a preguntar:

-¿Puedes hacer el grato favor de contestar, por favor?

Ella al fin contestó…

-Vengo aquí con una misión muy importante.

-¿De qué misión se trata bella hada?

-Me gustaría ayudarte y que pudieras volver a tener esas ideas tan buenas y originales para escribir.

-¿Y usted, pequeña hada, cómo sabe que estoy teniendo estos pequeños baches?

-No puedo contarte cómo lo sé pero sí puedo ayudar a que te inspires. – respondió ella.

Jorge se quedó sorprendido y preguntó:

-¿Cómo se llama usted?

-Campanilla me llaman.

-¡Qué curioso nombre! – exclamó Manrique. -¿Y de dónde viene usted Campanilla?

-De un lugar único y fantástico muy lejano que no te puedo decir…

-¿Y por qué motivo no puede decirme de qué lugar vienes?

-Porque es un secreto y tampoco te creerías nada de lo que te dijese. Señor Manrique, sé que eres un famoso poeta y no quiero que dejes de escribir tan bien.Te voy a contar algunas de las cosas que he vivido en el lugar de donde vengo y una historia de amor que he vivido en primera persona, a ver si así puedo ayudarte a desconectar y te puedes concentrar en lo que de verdad te gusta y sabes hacer.

-¡Soy todo oídos Campanilla! – dijo muy atento Jorge Manrique.

Cuando Campanilla terminó de contar sus historias, Manrique enseguida se puso a escribir como un loco. Cuando levantó la cabeza de la mesa donde escribía Campanilla ya no estaba y Manrique ya no supo nada más de ella.

Autora: Eva Cos

Profesora: Juana Aran

Institut Jaume Huguet – Valls

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