El porqué de la maldad de Smaug

¿Nunca os habéis preguntado por qué los malos de todas las historias son malos? ¿Por qué motivo han llegado a serlo o qué les ha obligado a serlo? Pues bien, aquí os resuelvo el porqué de la maldad del ahora temible dragón Smaug.

Smaug es procedente del norte de la Tierra Media y trabajaba ayudando a los humanos a derretir el hierro que extraían de la mina. Como Smaug trabajaba tan bien, sus compañeros le regalaron un viaje al reino de Muy Muy Lejano con todos los gastos pagados. El viaje incluía una visita al famoso Castillo de Dragona, cerca del reino de Duloc, Smaug estaba muy emocionado con esa visita ya que sabía que allí vivía Dragona, una encantadora y preciosa dragona de la cual estaba profundamente enamorado.

Llegado el día de la visita al Castillo de Dragona, Smaug se puso su mejor perfume y limpió a fondo todas y cada una de sus escamas, dejándolas impecables para la ocasión. El viaje se le hizo eterno, pero al llegar al castillo y ver a su amada Dragona todos sus males desaparecieron abriendo paso a un agradable aleteo de mariposas en su enorme vientre.

–Hola forastero –dijo Dragona al verle. – Es la primera vez que veo a un dragón dorado por aquí, ¿qué se te ha perdido en mi castillo?

–Ho… Ho… Hola, soy Smaug, procedente de la Tierra Media… –respondió él tímidamente.

–¡Guaaau!, eso está muy lejos de aquí, he oído hablar sobre esa tierra, todos dicen que alberga misterios y riquezas en todos sus rincones. Pero dime, Smaug, ¿a qué has venido a este reino y concretamente a mi castillo? – le respondió ella.

–Pu… Pues… Sinceramente… He venido para poder contemplar tu belleza en persona, muchos son los que hablan de ella, pero pocos son los afortunados que han podido comprobarlo por sí mismos – dijo Smaug paralizado por los nervios.

–¿Ah sí? ¿Y pues? ¿Qué opinas? – contestó Dragona paseándose a su alrededor.

–Eres realmente bella – dijo Smaug contemplándola y liberándose por fin de esos malditos nervios suyos. – ¿Me permitirías invitarte a cenar?

–Veo que vas directamente al grano, eso me gusta. Solo iré contigo a cenar con una condición, que me cuentes si todas
esas magnificas historias sobre tu tierra son ciertas. – dijo ella.

–¡Por supuesto! Pasaré a recogerte mañana a las nueve. – contestó él emocionado.

Después de esa cena, Smaug y Dragona empezaron a verse más a menudo y empezaron también a sentir cosas el uno por el otro, pero dado que el viaje de Smaug terminaba, llegó el día de la despedida.

–Nunca te olvidaré. Te estaré esperando siempre, Smaug, mi amor. – le dijo Dragona entre lágrimas, lanzándole un beso al aire.

–Yo tampoco a ti, bella Dragona. – se despidió él entre lágrimas.

Pasaron los meses y los años y Smaug y Dragona no volvieron a verse. Hasta que una mañana de primavera, a Smaug le llegó una carta de Dragona, invitándole a su boda con Asno, su nuevo amor. Smaug muy dolido juró que nunca más volvería a enamorarse. Empezó a saquear y a arrasar pueblos y ciudades enteras y fue acumulando un inmenso tesoro bajo la gran montaña Solitaria, esperando a que un día pudiera ofrecerle el inmenso tesoro a Dragona y ella volviera a su lado.

Y así es señores y señoras como el bueno de Smaug pasó a convertirse en Smaug el temible.

Autora: Chantal Solvas

Profesora: Juana Aran

Institut Jaume Huguet – Valls

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